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La NASA y IBM utilizan IA para explorar la Luna antes del regreso humano

11 de septiembre, 2026 · 4 min de lectura
La NASA y IBM utilizan IA para explorar la Luna antes del regreso humano

Un paso hacia la exploración lunar renovada

Desde el primer alunizaje en 1969, la Luna ha sido objeto de fascinación y estudio incesante. Sin embargo, los avances tecnológicos de las últimas décadas han permitido un análisis mucho más detallado de su superficie. Con la creciente ambición de regresar a la Luna, sobre todo con misiones como Artemis, la NASA se enfrenta al desafío no solo de recopilar información, sino también de procesarla eficazmente. La colaboración entre la NASA e IBM ha dado lugar a un modelo de inteligencia artificial que promete transformar este proceso.

El Lunar Reconnaissance Orbiter: un archivo sin precedentes

Durante 17 años, el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) ha estado tomando imágenes y recopilando datos sobre la superficie lunar, generando un volumen de información mayor que todas las demás misiones planetarias combinadas. Este impresionante archivo incluye más de un millón de imágenes de alta resolución y casi un millón de observaciones multiespectrales. Sin embargo, gestionar y extraer valor de esta avalancha de datos es una tarea titánica.

A medida que se acerca el momento del retorno humano a la Luna, ya no se trata solo de acumular datos, sino de interpretarlos rápidamente para obtener información útil. Es aquí donde entra en juego el modelo desarrollado por IBM y la NASA: el NASA-IBM Lunar Foundation Model. Esta herramienta está diseñada para desempeñar un papel clave en el análisis eficiente y efectivo del vasto archivo generado por el LRO.

Cómo funciona la inteligencia artificial lunar

El modelo fue creado mediante un proceso conocido como entrenamiento fundacional. A diferencia de los enfoques tradicionales que requieren datos previamente etiquetados para tareas específicas, este sistema aprendió patrones generales a partir de grandes volúmenes de datos. En total, se procesaron cerca de dos millones de teselas del LRO. Estos datos no solo provienen del LRO; también incorporan información de otras misiones lunares destacadas como GRAIL y Lunar Prospector.

Dentro del potencial del modelo destaca su aplicación en los polos lunares. Estas regiones pueden albergar hielo que ha permanecido durante miles de millones de años en condiciones estables. Aunque la IA no puede detectar agua helada directamente, sí puede estimar áreas donde las condiciones son propicias para su existencia y estabilidad.

Beneficios prácticos del descubrimiento lunar

Localizar hielo no es solo cuestión científica; tiene implicaciones tangibles para futuras expediciones espaciales. El agua podría convertirse en un recurso esencial para las misiones humanas, no solo como medio para consumo directo, sino también como fuente potencial para obtener hidrógeno y oxígeno necesarios para combustible y sistemas vitales.

Nuevos cráteres: una ventana al pasado solar

Aparte del hielo, otro enfoque interesante del modelo radica en el estudio de los cráteres lunares. Cada cráter cuenta una historia sobre impactos que han dado forma a la superficie desde hace miles de millones de años. Contar y medir estos cráteres permite a los científicos reconstruir no solo la historia lunar, sino parte del desarrollo del sistema solar.

En pruebas recientes con imágenes tomadas antes y después del impacto de un cohete SpaceX cerca del cráter Einstein, el modelo demostró su capacidad al resaltar tanto el nuevo cráter resultante como otros ya existentes.

A través de este tipo de análisis rápido, los investigadores pueden ampliar significativo conocimiento sobre las características geológicas lunares e identificar estructuras volcánicas jóvenes conocidas como irregular mare patches. Estudiar estas formaciones puede ofrecer nuevos insights sobre cuándo cesó realmente la actividad volcánica en nuestro satélite natural.

Retos por delante: ¿puede reemplazar al análisis humano?

A pesar de sus impresionantes capacidades, es relevante considerar las limitaciones actuales del modelo. La NASA admite que aunque ha igualado o superado diversos sistemas tradicionales, aún no está validado para certificar zonas seguras para alunizajes ni puede eliminar completamente riesgos operativos durante futuras misiones espaciales.

No obstante, el verdadero valor radica en proporcionar a los investigadores una plataforma abierta y reutilizable que les permita realizar análisis más eficientes en un archivo siempre creciente sobre nuestro satélite natural. El desafío continúa mientras nos preparamos para uno de los momentos más ambiciosos en la historia espacial moderna: el retorno humano a la Luna.