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La historia del primer cable Ethernet: ¿por qué era amarillo ‘1968 Corvette’?

9 de agosto, 2026 · 4 min de lectura

Un color que marcó una era

El año 1983 fue un punto de inflexión en el mundo de las redes con la estandarización del primer cable Ethernet conocido como 10BASE5. Este nombre puede sonar técnico, pero detrás de él se esconde una historia fascinante que combina innovación, estética y funcionalidad. Y sí, ese peculiar color amarillo que todos conocemos jugaba un papel crucial en su diseño.

Rich Seifert, uno de los ingenieros responsables de su desarrollo, compartió una anécdota interesante: el tono amarillo no fue solo una decisión estética. Seifert eligió un amarillo brillante -idéntico al denominado «Safari yellow» de los Chevrolet Corvette de 1968- para asegurar que fuese fácilmente visible entre otros cables menos llamativos. Hoy, cuando instalamos un cable Ethernet en casa, ni imaginamos el contexto de su primera versión, más gruesa y menos flexible.

Una mirada al pasado: ¿cómo eran los inicios del Ethernet?

Antes de adentrarnos en las razones específicas sobre la elección del color, es interesante comprender cómo era la infraestructura de red durante aquellos tiempos. El cable coaxial llamado «thicknet» (o simplemente “cable gordo”, por su tamaño) era más rígido y tenía un grosor considerable comparado con los cables finos que utilizamos hoy.

Esta rigidez presentaba retos significativos para su instalación y mantenimiento. Por ejemplo, las redes se configuraban utilizando sistemas como el “vampire tap”, que requería perforar físicamente el cable coaxial para conectarse a él. Esto implicaba riesgos considerables si no se manipulaba con cuidado, especialmente porque esos cables solían estar tendidos junto a conexiones eléctricas en techos o falsos techos.

A menudo se “taladraban” cables como parte del procedimiento estándar para conectar dispositivos a la red. El yellow fue una elección sensata.

La lógica detrás del color

Aparte de ser el color favorito de Seifert, la razón práctica detrás del brilloso amarillo era evitar confusiones en instalaciones tumultuosas llenas de cables. En un entorno donde múltiples cables podían confundirse —incluyendo los eléctricos—, tener un cable claramente distinguible podía prevenir accidentes potencialmente peligrosos.

Imagina a un instalador trabajando rápidamente al instalar o reparar conexiones; un simple error podría llevar a perforar inadvertidamente un cable electrificado. Al fijar el amarillo como norma, se garantizaba que el estruendoso color destacara en medio de un mar grisáceo o negro que predominaba entre la mayoría de los cables eléctricos.

Evolución tecnológica y lecciones aprendidas

A pesar de que este primer modelo tuvo su razón de ser, el avance tecnológico pronto ofreció alternativas más prácticas y menos engorrosas. A finales de los años 80 llegó el popular “thinnet” (10BASE2), más liviano y económico que reemplazó gradualmente al thicknet.

Cada evolución trajo consigo mejoras no solo en materia de instalación sino también en eficiencia energética. Para ponerlo en perspectiva, mientras que instalar un controlador de red en los 80 podía costar cerca de 3,000 dólares, con un consumo energético alrededor de 60 vatios, hoy día puedes encontrar tecnologías mucho más baratas y eficientes energéticamente.

Cables modernos: desde velocidad hasta costo

Hoy convivimos con diferentes generaciones de cables Ethernet que han mejorado enormemente gracias a la innovación continua. Después del thinnet llegó el popular 10BASE-T con par trenzado; técnica instintiva pero mucho más práctica para la mayoría de usuarios caseros. Luego surgen versiones como 100BASE-TX, 1000BASE-T, e incluso 10GBASE-T, cada una capaz de ofrecer velocidades vertiginosas ajustándose a nuestras necesidades individuales.

A medida que avanzamos hacia una vida cada vez más digitalizada, la conectividad se vuelve esencial no solo para instituciones sino también para nuestros hogares. Las tasas actuales para internet doméstico están generalmente basadas en Mbps. Sin embargo, muchos usuarios laborales desde casa ahora consideran capacidades por encima incluso de Gbps, algo inimaginable hace unas décadas.
La batalla por Internet tiende a desdibujar líneas entre tecnologías antiguas y modernas, creando oportunidades únicas para consumidores conscientes.

Pese a todo esto, aún nos queda preguntarnos: ¿dónde quedará todo este avance dentro de diez o veinte años?