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España se muestra más favorable a la IA que sus vecinos europeos

24 de septiembre, 2026 · 5 min de lectura
España se muestra más favorable a la IA que sus vecinos europeos

Un panorama sorprendente

Las percepciones sobre la inteligencia artificial (IA) están cambiando rápidamente, y una encuesta reciente ha revelado un dato inesperado: los españoles son significativamente más pro-IA que los ciudadanos de otros países como Estados Unidos o el Reino Unido. Con un 39,8% de apoyo al desarrollo de modelos de IA más avanzados, España lidera esta tendencia en comparación con el 30,6% en Estados Unidos. Esta diferencia de casi 10 puntos porcentuales plantea importantes preguntas sobre cómo diferentes naciones perciben las oportunidades y riesgos asociados con esta potente tecnología.

El sondeo realizado entre más de 2.000 adultos en seis países también sacó a la luz otra paradoja interesante. Aunque España destaca en su apoyo a la IA, el mayor porcentaje de encuestados opina también que es necesario pausar su desarrollo, alcanzando un 46,8%. Este equilibrio complicado nos lleva a preguntarnos: ¿por qué hay tanta inquietud por un lado y tanto entusiasmo por el otro?

Riesgos y beneficios: un dilema crítico

En la búsqueda por entender estos resultados, vale la pena profundizar en las dos posiciones presentadas en la encuesta. Por un lado, están quienes ven los riesgos potenciales que conlleva el progreso acelerado de la IA. Esto incluye preocupaciones sobre desempleo masivo y consecuencias catastróficas para la humanidad. Más de la mitad de los encuestados en todos los países analizados considera que existe un riesgo “moderado” o alto ligado a esto.

Por otro lado, están aquellos que argumentan que seguir desarrollando la tecnología puede traer beneficios significativos: desde mejorar procesos industriales hasta desarrollar soluciones innovadoras para problemas complejos como el cambio climático o enfermedades. En este contexto, los españoles parecen estar más dispuestos a creer en estas oportunidades. Tal vez se debe al aprecio cultural hacia la innovación tecnológica y al deseo por mejorar su calidad de vida mediante herramientas emergentes.

Comparativa internacional: ¿por qué destaca España?

A pesar de no estar entre los primeros actores globales en términos de inversión fuerte y desarrollo tecnológico (como EE.UU., China o Alemania), España está mostrando una actitud abierta hacia la IA. Esto puede insinuar varios factores contextuales: una creciente alfabetización digital entre la población española y una serie de iniciativas locales que han comenzado a atraer atención internacional.

Tomemos como ejemplo Freepik, ahora conocida como Magnific, que ha escalado su propuesta desde ser una simple plataforma gráfica hasta convertirse en un centro creativo impulsado por IA. Iniciativas como estas suscitan no solo interés empresarial sino también curiosidad popular sobre las capacidades futuras que podría ofrecer esta tecnología.

Impacto sobre el empleo y futuro laboral

No obstante, a medida que las empresas continúan implementando tecnologías basadas en IA, surge una sensación palpable de incertidumbre respecto al futuro laboral. En España, se refleja una percepción vecina a otras partes del mundo: hay miedo sobre cómo estas tecnologías pueden influir negativamente en los puestos de trabajo existentes.

Poco menos del 60% de los encuestados espera más destrucción de empleos que creación debido al avance de la IA.

Sin embargo, hay voces cada vez más optimistas argumentando que mientras algunas posiciones desaparecerán, otras nuevas serán creadas, especialmente aquellas relacionadas con el mantenimiento y desarrollo de estas tecnologías emergentes. Las empresas deben prepararse adecuadamente para adaptar sus equipos a esta nueva realidad laboral.

Iniciativas locales e impulso hacia adelante

No todo es incertidumbre; iniciativas locales están surgiendo para guiar mejor este cambio impuesto por la IA. Un ejemplo es el Plan IA360 presentado recientemente por el gobierno español. Este plan tiene como objetivo reforzar las capacidades tecnológicas del país e incluir medidas específicas para fomentar tanto el desarrollo como su regulación apropiada.

La clave parece estar en facilitar un crecimiento equilibrado; avanzar sin perder de vista los temores legítimos acerca del uso irresponsable o desenfrenado de nuevas herramientas tecnológicas.

Miradas hacia el futuro

A medida que nos aventuramos más profundamente en esta era digital impulsada por inteligencia artificial y automatización, es relevante reflexionar sobre dónde se sitúa España dentro del espectro global. Si bien seguimos lejos en cuanto a inversión comparativa con gigantes tecnológicos como EE.UU., nuestra capacidad para adaptarnos y acoger tecnologías emergentes podría traducirse en beneficios económicos significativos y un panorama laboral renovado.

Sigue existiendo una necesidad imperiosa; fomentar diálogos abiertos sobre cómo abordar juntos los riesgos percibidos sin sofocar las oportunidades emergentes sería esencial no solo para España sino también para otros países lidiando con situaciones similares.