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El Galápago de Florida amenaza la fauna local en Pamplona

4 de julio, 2026 · 4 min de lectura

¿Por qué está el Galápago de Florida en Pamplona?

La presencia de especies invasoras suele suscitar dudas sobre el equilibrio del ecosistema. En este caso, el Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) ha encontrado un nuevo hogar en un lago del barrio de Mendillorri, en Pamplona, lo que genera inquietud no solo entre los biólogos sino también entre los ciudadanos que aprecian la biodiversidad local. Esta especie no es nativa de nuestro continente y ha sido introducida por seres humanos a lo largo de los años, inicialmente como mascota. Pero, ¿por qué este reptil resulta problemático?

La historia del galápago americano no es única. Desde su llegada como mascota popular a comienzos del milenio, muchos propietarios han optado por liberarlos una vez crecen y requieren más cuidados. Así es como comenzaron a establecerse en ríos y lagos españoles, multiplicándose sin control. Según las estimaciones realizadas por expertos, hoy podrían existir unos 100 ejemplares en ese lago pamplonés, una cifra que recuerda a los ~300 encontrados durante la primera limpieza del lago hace una década.

Dificultades para el Control

Controlar esta especie no es tarea fácil. Las autoridades ambientales han desarrollado un programa para controlarla que se basa en la captura manual mediante trampas diseñadas específicamente para atraerlas al sol y posteriormente atraparlas. Dani González, uno de los guardas encargados del programa de captura menciona que “el goteo de galápagos es incesante”, indicando la gran capacidad reproductiva de estos reptiles como uno de los principales retos a superar.

Los problemas derivados de la proliferación del galápago de Florida no solo afectan a las tortugas locales; también impactan en toda la cadena alimenticia acuática. Este tipo invasor compite directamente con el galápago europeo (Emys orbicularis), ya considerado una especie amenazada. La rápida reproducción del galápago americano significa que sus crías son numerosas y más robustas, lo que deja al galápago autóctono en desventaja. En condiciones óptimas, mientras el galápago americano alcanza madurez sexual a los cinco años, el europeo puede tardar hasta dieciséis.

Una vez que una especie se implanta en un territorio, erradicarla es especialmente complejo.

Las Consecuencias Ambientales

El impacto negativo del Galápago de Florida va más allá de la competencia directa con especies autóctonas; hay cambios notables en todo el ecosistema donde se establece. Al ocupar espacios fundamentales bajo el sol y consumir recursos limitados como comida y hábitat, estas tortugas pueden alterar el delicado equilibrio ecológico local.

Además, su capacidad para reproducirse rápidamente significa que pueden expandir su territorio rápidamente. Esto ha puesto a varias especies locales al borde del abismo; si bien no todos los reptiles sufren igual, estudios recientes indican que las poblaciones nativas pueden experimentar disminuciones significativas debido a estas interacciones negativas. Un estudio concluye que cuando ambas especies coexisten, el galápago europeo pierde peso y aumenta su mortalidad.

Nuestras Mascotas No Deben Ser Desechadas

No se debe olvidar que detrás de cada liberación hay una historia humana: muchos compran estas mascotas sin comprender sus requerimientos biológicos o específicos. La toma de conciencia sobre las responsabilidades inherentes puede ayudar a mitigar situaciones similares en el futuro.

Desde 2021, las campaña anual realizada en Navarra busca concientizar sobre estas dinámicas; incluye la realización periódica de diagnósticos sobre las poblaciones existentes y acciones directas para controlar la proliferación mediante capturas regulares durante períodos calurosos donde la activación natural lleva a estos reptiles a salir a tomar sol.

Alternativas Responsables para Propietarios

A través del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ubicado en Ilundáin o parques educativos como Sendaviva, se promueve una adecuada gestión reproductiva ofreciendo un hábitat seguro para aquellos ejemplares que ya forman parte de nuestra comunidad. Sin embargo, Ana Bretaña, directora general del Gobierno de Navarra recalca: “las especies naturales no son un juguete.” Su intervención indica no solo una preocupación por las tortugas sino por toda la red ecológica implicada.