Ahorro Energía

Cómo los hongos ayudaron a los mamíferos a sobrevivir la extinción de los dinosaurios

15 de agosto, 2026 · 4 min de lectura
Cómo los hongos ayudaron a los mamíferos a sobrevivir la extinción de los dinosaurios

Un evento catastrófico que cambió el rumbo de la Tierra

Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide del tamaño de una montaña chocó contra la Tierra en lo que hoy conocemos como la península de Yucatán en México. Este impacto creó un cráter gigante y liberó una energía equivalente a millones de bombas atómicas, llenando la atmósfera de polvo y cenizas, y sumiendo al planeta en una oscuridad casi absoluta. Se estima que este evento causó la extinción del 75% de las especies, incluidos todos los dinosaurios avianos no voladores.

Sin embargo, mientras los grandes reptiles desaparecieron, pequeños mamíferos y otros grupos pudieron adaptarse y sobrevivir. La pregunta crucial es: ¿por qué algunos mamíferos lograron hacer frente a esta catástrofe donde fracasaron tantas otras especies? Investigaciones recientes apuntan a un factor poco convencional: los hongos.

La hipótesis FIMS: El rol inesperado de los hongos

La hipótesis FIMS, que se refiere a «Fungus Involved in Mammal Survival», sugiere que estos organismos desempeñaron un papel crucial en la evolución posterior al impacto del asteroide. Imagina cómo habría quedado el mundo: una capa densa de material orgánico descompuesto cubriendo el suelo, creando un ambiente ideal para el crecimiento de hongos.

Los registros fósiles indican lo que se conoce como el «pico fúngico», una explosión en la diversidad y abundancia de esporas de hongos justo después del evento catastrófico. Investigaciones llevadas a cabo en lugares como la cuenca de Denver han documentado una proliferación masiva de estos organismos. La falta de luz solar llevó al colapso de ecosistemas enteros, pero para los hongos, fue un banquete.

Adaptación térmica y supervivencia

A diferencia de los dinosaurios, muchos mamíferos desarrollaron endotermia o regulación térmica interna. Esto significa que podían mantener sus cuerpos cálidos independientemente del ambiente exterior. Mientras que las grandes criaturas con sangre fría se enfriaban rápidamente tras el impacto global y debilitaban sus sistemas inmunológicos, los mamíferos podían mantenerse activos incluso en condiciones adversas.

El investigador Casadevall demostró que muchos hongos no pueden prosperar por encima de ciertos umbrales térmicos. A medida que se enfriaba el planeta después del impacto, las temperaturas corporales más altas de los mamíferos actuaron como una barrera natural contra las infecciones fatales por hongos. Esta combinación única les permitió ser más resistentes frente al dominio creciente de estas esporas.

Características Dinosaurios Mamíferos
Tamaño Corporal Grandes (hasta decenas de toneladas) Pequeños (en su mayoría menos de 10 kg)
Sistema Inmunológico Dependiente del entorno Poderosa respuesta inmune gracias a endotermia
Aislamiento Térmico Bajo (frío) Alto (cálido)

Dolly: Un fósil clave para entender la vulnerabilidad

Un hallazgo notable fue el caso del fósil conocido como «Dolly», un gran saurópodo del Jurásico tardío descubierto con signos evidentes de enfermedad fúngica. Este espécimen mostraba lesiones específicas debidas a infecciones respiratorias causadas por patógenos ambientales. Los paleontólogos identificaron similitudes con infecciones actuales que afectan a las aves modernas, lo cual plantea interrogantes serios sobre la capacidad defensiva dónde fallaron estos grandes animales en su lucha por adaptarse al nuevo entorno hostil posterior al impacto.

Dolly representa un ejemplo clave para entender cómo incluso en tiempos normales ya eran susceptibles a enfermedades graves. Imaginemos entonces lo complicado que debió ser para ellos enfrentarse no solo a cambios climáticos brutales sino también a un aire saturado con esporas fúngicas potencialmente mortales.

Cambio evolutivo y legado actual

A partir del rendimiento hacia adaptaciones únicas entre las distintas especies después del gran cataclismo, nuestras raíces evolutivas se ven influenciadas por estas dinámicas ecológicas. La hipótesis FIMS reescribe parte importante del relato sobre nuestra historia evolutiva; sobrevivimos no solo porque nos escondimos bajo tierra o comíamos insectos pequeños sino porque tensiones ecológicas formaron barreras vitales contra un apocalipsis biológico.

A medida que entendemos mejor cómo estas interacciones dieron forma a nuestro entorno actual, también debemos reconocer lecciones subyacentes en nuestra lucha contemporánea contra pandemias e infecciones emergentes—un recordatorio constante sobre cómo en tiempos pleistocenos han intervenido tanto fuerzas naturales como científicas para moldear nuestro planeta.